Entradas

Fluidos de amor para el 2007

Auto-bombo

Dios no escribe con la mano y borra con el codo

Nunca más. Y van...

Ganó un ensayo sobre tango el Premio La Nación-Sudamericana

Los funerales de Pinochet y el tiempo circular

Vuelven los oficios vintage

Cable a tierra (con bloques Jenga)

Por 4 días locos...

El problema de los argentinos (2): También es el de algunos extranjeros

Animé tanguero

Milagrosa musiquita de cristal: Contursi y Gricel

Inmigrantes (2): Utopías y exigencias

Inmigrantes (1): Los sueños truncos del transatlántico Sirius

Cartera Barbara, robo previsible

Como la vida misma

Zapatitos de cielo

El sentido común de la justicia uruguaya y de mi aryentina

Mucho menos papistas que El Papa

De olas, tsunamis, paraísos y subdesarrollo

El reparador de sueños

¡Esta noche vuelve Cracker!

Los Lanusse: franceses, argentinos, presidentes de facto, misioneros en Calcuta...and me

Quisiera ser Patrick Walsh

Hoy

naturalmente

La muralla uruguaya

Coup de Théâtre

Ni para envolver huevos

Códigos

Autoboicot

El problema de los argentinos (1): La confianza

Vida virtual, opción real

17 de octubre: Todo cierra

Para la polémica

Extranjeros en Argentina (en tiempos de dictadura)

voyage

voyage 2

El fin de la inocencia

El fin de la ingenuidad

Quién no está en su sitio?

¿Dónde está?

Fin de semana en la aldea global

El nuevo turismo milonguero

Si usted no es milonguero, que no se note...

¿Qué hacer con la vaca?

El voto femenino, 59 años después

Los oficios vintage