27 ene. 2007

El pie del tango




Cuidados del pie para un bailarín de tango:

Es aconsejable un buen cepillado en la planta del pie, activa la circulación y descontractura los huesos de todo el cuerpo. Son ideales los cepillos de cerda. El masaje se puede realizar con jabón o con un aceite hidratante.

Cuidar la piel, observar que las uñas estén bien cortadas (no en redondo sino transversalmente). Los bordes de las uñas deben ser limados.

La antigua costumbre de poner en remojo los pies en agua con sal para evitar edemas, es altamente efectiva.

Al elegir un calzado, tratar de hacerlo con inteligencia y no sólo por el diseño. El zapato debe ser cómodo, flexible, anatómico. Preferentemente que sujete el empeine en el caso de las bailarinas (ayuda a prevenir desplazamientos óseos).
Una buena plantilla, ya sea la clásica "oliva" o las redondas de siliconas ( hay variedad de tamaños y diseños para elegir) ayudan a mantener el pie lejos de lesiones. Aunque parezca obvio, tener en cuenta que no todos los pies son iguales, ni todos los zapatos, ni todas las plantillas. Pruebe las combinaciones que a usted le resultan efectivas. Muchas veces lo adecuado para el de al lado no es lo más beneficioso para usted.

El tiempo que un bailarín puede permanecer en la pista es variable, depende de su resistencia y de si ha ido efectuando la actividad gradualmente. Es aconsejable intercalar periódicamente un día sin actividad y a medida que uno va pudiendo, incrementar el tiempo de baile.

Fuente: El Tangauta (2005), Tamara Di Tella

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