La declaración de Adorni y la vieja artimaña de tapar escándalos con fútbol.
La declaración jurada —y la otra, la mediática— del jefe de Gabinete llegó tal como lo habían informado los periodistas que mienten, según palabras del mismo funcionario, a las vísperas del Mundial de fútbol. Vieja artimaña si las hay: pretender bajarle el tono a un hecho político con el show de un Mundial. La declaración fue presentada y la entrevista se emitió por LN+, con el Secretario General de Redacción y Director de Contenidos del Grupo La Nación, José Del Río como entrevistador. Pese a que cuando el jefe de Gabinete se descargaba en quejas contra la prensa, Del Río se atajaba con un "nosotros no", pudo formularle algunas preguntas incómodas. Contar que tenía 506.000 dólares en un pendrive que había tenido “perdido” era bastante difícil de sostener sin que la entrevista se le escapara de las manos. Ello le dio indicios al gobierno de que la maniobra distractiva no venía fácil. De hecho, tenían planeada una defensa en redes y demostraciones de apoyo público que fue abortada, al menos por ahora.
Era 1978 cuando el gobierno militar planificó un despliegue de show mediático para mejorar su imagen ante hechos que ya comenzaban a circular abiertamente en medios masivos: las violaciones a los derechos humanos cometidas en el país. Una agencia estadounidense, Burson-Marsteller, ideó el slogan "Los argentinos somos derechos y humanos" y comenzaron a difundir versiones de que había una campaña antiargentina a nivel mundial para "desprestigiar al pueblo argentino". La inflación ese año alcanzó el 140%; la deuda externa a fines de 1978 llegó a 12.500 millones de dólares, tres veces más que a fines de 1975. Las internas en el seno del gobierno dictatorial produjeron un muerto que, obviamente, trataron de cargarle a Montoneros: el general Omar Actis, encargado de organizar el Mundial al frente del Ente Autárquico Mundial '78, fue ejecutado por un grupo de encapuchados. Lo reemplazó el almirante Carlos Alberto Lacoste, quien fue procesado más tarde por administración fraudulenta, sin poder explicar el 443% de aumento en su patrimonio entre 1977 y 1979. El secretario de Hacienda de entonces, Juan Alemann, la sacó un poco más barata que Actis: el 21 de junio de 1978 le estalló una bomba en su casa, días después de haberse quejado públicamente de los despilfarros de Lacoste en la organización del torneo.
La historia no se repite, dicen. Igual, por las dudas, la ensayan. Considero que solo es comparable a una dictadura como la argentina un holocausto. Nunca un gobierno democrático, por más nefasto o corrupto que sea. Dicho esto, las metodologías en ciertas cuestiones son tomadas, sin duda, de gobiernos capitalistas y dependientes de Estados Unidos. No sé de quién habrá sido la idea de la cortina de humo del Mundial para tapar ilícitos. Lo que sí es claro es que la primera prueba no les dio resultado: desde la noche del miércoles, el término "Adorni" estuvo en el primer puesto desde anoche. puestos del trending topic de X —ni siquiera la inauguración del Mundial lo hizo bajar de los primeros cinco lugares.
¿Por qué ante tanta desigualdad desde que asumió Milei la gente no reacciona? Es una pregunta que casi todo el mundo se hace. "Estoy tan cansado que / no tengo fuerzas para discutir / es tan triste esta vez que no puedo hablar", canta nuestro genial ídolo Indio Solari —de moda y de duelo por estos días— en Flight 956. Quizás sea eso. El cansancio.
En 1978 no había redes sociales, lo que facilitó engañar más fácilmente a la población. Pero igualmente creo que hoy, aunque a veces no lo parezca, se nota que no hemos vivido en vano: ni la dictadura, ni el intento del 2x1, ni el 2001 trágico. Lo que más bronca da —completaba siempre mi abuela con el tango— "es haber estado tan gil". Pero no iba a decir eso, aunque nos cabe el sayo. Lo que más me molesta es que subestimen nuestra capacidad de análisis.
Hay otra diferencia enorme entre 1978 y ahora: las violaciones a los derechos humanos. Me enorgullezco de cuánto hemos cambiado en nuestra mirada sobre el tema.
Lo peor de 1978 fue, sin dudas, el intento de lavada de cara sobre los 30.000 desaparecidos que secuestró la última dictadura militar. El jueves 1° de junio de ese año, apenas arrancaba el Mundial, las Madres de Plaza de Mayo fueron atacadas con perros, gases lacrimógenos y detenciones en su habitual ronda de los jueves. La atención del mundo, sobre todo de Europa, no se comió el sapo de "argentinos derechos y humanos" y comenzó a cubrir periodísticamente las rondas de las Madres. Dentro del país, en cambio, los principales medios de comunicación sostenían una fuerte campaña de control del discurso. Amnistía Internacional impulsó internacionalmente la campaña "Fútbol sí, torturas no", que en Francia logró su mayor adhesión, sobre todo por los 22 ciudadanos franceses desaparecidos por la dictadura, entre ellos las monjas Alice Domon y Léonie Duquet.
Patricia Derian, aguerrida Subsecretaria de Derechos Humanos de la administración Carter, viajó a nuestro país dos veces durante 1977. Recibió más de 5.000 denuncias de familiares de desaparecidos y en su segunda visita fue recibida en la ESMA, en el mismo sitio donde se secuestraba y torturaba. Según fuentes confiables, desde meses previos a su llegada se implementaban medidas para "esconder" el horror durante su presencia.
Cuando Reagan ganó las elecciones y asumió en enero de 1981, el gobierno militar suspiró aliviado. Ante una situación económica y social que se deterioraba aceleradamente, decidió meterse en una guerra con Gran Bretaña pensando que Estados Unidos los iba a apoyar. Pero Reagan se alineó con Gran Bretaña, propugnó un embargo militar y económico contra nuestro país y selló el destino de la dictadura. Otros factores contribuyeron: una situación económica apremiante y una guerra que no solo resultó un salvavidas de plomo, sino que dejó 649 muertos, el 72% de ellos conscriptos sin formación militar de combate. La artimaña funcionó hasta que no funcionó más. Como siempre.
"Terminaré en el principio." No estamos en 1978.
Fin.