21 sep. 2020

El patio de la discriminación

La pretensión de querer que 6500 chicos/as que no tienen medios electrónicos para poder proseguir sus estudios en la Ciudad de Buenos Aires, concurran a las escuelas para obtener esos saberes, es discriminatorio. Obviamente que la principal razón es la sanitaria. Estamos de acuerdo en que es un riesgo salir, viajar hasta la escuela, concurrir a otro lugar que no es la casa, juntarse con otros/as chicos/as. Por eso no hay clase. ¿Por qué habrían, entonces, de hacerlo ellos/as? ¿Por pobres, por una baja condición social, porque están a cargo de adultos responsables que no han podido llegar a proporcionarles los beneficios que muchos privilegiados tienen? Ahí aparece la discriminación: andá a la escuela por pobre y corré el riesgo de contagiarte. O corré esos riesgos que los otros/as, quienes tienen computadora o celular con paquete de datos, no van a padecer. Se necesitan iguales condiciones para todos/as. Es rol del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la más rica del país, el proveerles lo necesario para su posibilidad de estudiar mientras dure la pandemia. Dice el documento Hacia un Plan Nacional contra la Discriminación en Argentina, Boletín Oficial, 2005 que es una práctica discriminatoria: “Establecer cualquier distinción legal, económica, laboral, de libertad de movimiento o acceso a determinados ámbitos o en la prestación de servicios sanitarios y/o educativos a un miembro de un grupo humano del tipo que fuere, con el efecto o propósito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos o libertades fundamentales.” Por su parte, el cuadernillo de INADI Somos Iguales y Diferentes da cuenta que: “Discriminar es arbitrariamente impedir, obstruir, restringir o menoscabar el pleno ejercicio de los derechos y garantías de ciertos sectores sociales de la población utilizando como pretexto su género, etnia, creencias religiosas o políticas, nacionalidad, situación social o económica, elección sexual, edad, capacidades o caracteres físicos, etc.” Es tarea del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mediante asistentes sociales o con los medios que se requieran, dar una respuesta que resulte igualitaria para toda la población educativa. Entiendo que el Ministerio de Educación de la Nación dijo que las compus están. Falta que Educación de la Ciudad aporte los datos y la logística para equiparar con medios y asistencia a esa niñez que está esperando proseguir sus estudios en sus hogares. Sin ser discriminados/as. Porque mal que les pese, ese también es un derecho adquirido.

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