25 jul. 2014

Sobre Cerebro de Pan


Hace aproximadamente dos años yo abrí un blog que se llamó Mi vida sin harinas. Duró un par de días, apenas menos de lo que duró entonces mi experiencia sin ese alimento. Pasó bastante tiempo, pero como (casi) todo llega, finalmente el año pasado sí pude permanecer como 6 meses sin probar harinas de ningún tipo.

Más allá de mi cambio de alimentación, el tema de las harinas me interesó en relación a los efectos que producen en el estado de ánimo. El subidón, luego la caída y finalmente la adicción que producen éstas especialmente cuando están combinadas con azúcares y grasas.

Siempre que me encontré artículos sobre le tema, les presté especial atención. Así fue que me recomendaron el libro Cerebro de Pan, escrito por el neurólogo David Perlmutter y Kristin Loberg (Editorial Grijalbo, 2013). El Dr. Perlmutter explica que muchas enfermedades como la cefalea, depresión, epilepsia o ansiedad no tienen tanto que ver con una programación de nuestro adn sino con aquello que consumimos. Y ahí entran especialmente las pastas, arroces, cereales, harinas de todo tipo. Incluso los alimentos que se promocionan como "saludables" en base a esos componentes. Y los azúcares.

Lejos de pensar que las harinas y la comida envasada que la tienen como compuesto principal son uno de los "males" que acompañan la evolución de las sociedades, como podría ser las fatalidades en torno al tránsito y los automotores, el tema de la alimentación moderna viene acompañado con muchas deficiencias que pueden solucionarse.

Qué pasa en el cerebro cuando ingerimos carbohidratos y qué pasa en el cerebro cuando ingerimos azúcar son algunos de los contenidos del libro.

El libro, como bien advierte el neurólogo, no es un libro de dietas ni nada de eso. es un libro que "cambia la jugada"




24 jul. 2014

Colgarse de las pelotas


La dupla futbolistas- chicas atractivas es un clásico dentro de las secciones espectáculos de todo medio que se precie de masivo. Cantidades de futbolistas se han casado con modelos y actrices más o menos conocidas pero siempre voluptuosas.  Y muchas veces, mediáticas.

Lo que no se esperaba y constituye una sorpresa al menos para quien escribe, es que fueran ellas las que buscan a futbolistas pintones (y no tanto) no sólo para intentar alguna aventura o entablar algún tipo de relación sino para hacer alarde de la conquista y, por qué no, sumar algo de fama.

Abrió el fuego el futbolista Neymar cuando el mes pasado, en pleno mundial, inició acciones legales hacia la modelo Patricia Jordane, quien desde la revista Playboy Brasil sostenía que había tenido una relación con el delantero del Barcelona. A Neymar no le gustó la imagen que se transmitía de él con esas declaraciones y sostuvo en un comunicado desde su web oficial que “La editorial, además de contar una mentira sobre la vida personal de Neymar Jr., usó indebidamente su nombre, es decir, sin autorización de NR Sports, empresa de los padres del deportista y única que tiene los derechos de explotación de su imagen”
La edición de la revista, que correspondía al mes de julio, fue retirada de los kioscos y Playboy conminada a pagar 4.500 dólares diarios si no cumplía la decisión en tiempo y forma.



Un nuevo capítulo de la historia jugadores y modelos a la caza de, se produjo por estos dias con las declaraciones de Victoria Xipolitakis, quien anunció un intercambio de mensajes de texto con el futbolista y sex symbol de la selección argentina, Ezequiel “Pocho” Lavezzi. La ¿estrategia? le rindió para unos cuantos programas de Bailando por un sueño, donde participa. 
El delantero del Paris Saint Germain, enfurecido, anunció juicio para la modelo. Para reforzar la embestida, su novia Yanina Screpante dijo: "Imaginate que si me decís alguien… un poquito más, no sé, la China Suárez, digo "bueno". ¿Pero esa chica? Todo bien, no creo que sea el estilo del Pocho. Si me cambia por Xipolitakis, lo dejo ir tranquilo. Que vaya tranquilo. Debe ser un invento de esta chica para hacer prensa".

En otras épocas, más de uno se hubiera vanagloriado de las conquistas, más allá de la falsedad o no de las mismas. Pero en épocas de fútbol millonario no sólo por los pases sino por el mercado publicitario, donde la imagen de estos jugadores, que cotiza en millones de euros, vale más que cualquier conquista.



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