13 nov. 2007

Una palabra vale menos que 1000...



O era un gesto vale más que 1.000 palabras? En Argentina se hace todo al revés, algunas veces. Para muestra baste lo que sucedió ayer con el sindicato de Transportes frente a la Legislatura porteña: La protesta por la próxima sanción de la Ley de puntaje en los registros de conducir motivó la protesta de taxistas, colectiveros y camioneros que derivó en violentos incidentes, con 29 heridos sangrientos. Casi finalizando la tarde, Hugo Moyano, camionero y titular de la CGT (Confederación General de Trabajadores) dijo que se venía el paro total de trasporte. Incluyendo a subterráneos, portuarios y ferroviarios. Ese es el punto de inflexión en el asunto. Demostró su poderío, con miras a ser reelegido pero también a plantarse con todo lo que puede ofrecer como presión ante el próximo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
La cronología de los hechos era la que imaginamos quienes observábamos no sé qué cosa, porque está claro que hay un lobby que nunca terminaremos de conocer con exactitud: La medida fue levantada antes de ser oficialmente anunciada. Una apretada es la expresión que más me cuadra. Alberto Fernández y dicen que el propio Néstor Kirchner debieron hablar telefónicamente con Moyano y con Omar Viviani, titular del sindicato de Taxis para suspender la medida. Supuestamente lo que se le habría garantizado es la modificación de la ley en cuanto a no restar puntos por faltas leves y moderadas (por ejemplo en casos de mal estacionamiento). Si hubo más promesas a Moyano, la ciudadanía se enterará. Tarde. Cuando ya se hayan sanado los manifestantes/soldaditos, para que vayan nuevamente al frente. Cuando la ley, con sus trampas, con Banelco o sin ella, haya sido sancionada y cuando -además- ya no se parezca ni un ápice a la de la Comunidad Europea que le dio origen.

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