12 dic. 2006

Los funerales de Pinochet y el tiempo circular




El 13 de diciembre se cumple un nuevo aniversa- rio de la recupera- ción de Emiliano Lautaro Hueravilo Alonso, quien fuera dejado en el Hospital de Niños de la Ciudad de Buenos Aires (ex Casa Cuna)siendo un bebé recién nacido. Sus padres, Oscar Lautaro Hueravilo y Mirta Mónica Hueravilo habían sido secuestrados el 19 de mayo de 1977. Eran chilenos. Integran la triste lista de desaparecidos chilenos en Argentina.

El tiempo, que es uno y circular, marcó que Pinochet muriera el día en que se conmemoran los Derechos Humanos. Marcó que se estén realizando los funerales del dictador en Chile, el pais de Hueravilo y su esposa, mientras en Argentina se conmemora un nuevo aniversario de la aparición de Emiliano.

Mirta había dado a luz a Emiliano en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los principales centros de tortura que hubo en la dictadura argentina). Su hijo fue abandonado en la ex Casa Cuna por un blanqueo afortunadamente ilógico por parte de sus captores y retirado por sus abuelos inmediatamente. El matrimonio Hueravilo y su hijo fueron víctimas del terrorismo de estado que abarcó a la Argentina y Chile durante parte de la década del 70 y del 80.

La verdad es que los desaparecidos latinoamericanos sólo han tenido un destino sellado por dictadores. No han tenido lo que debe tener cualquier ser humano ante la muerte: Un funeral. Una tumba. La mayoría no conocieron cómo es tener 40 años, 50 años. Tener 91 años.

El 13 de diciembre de 1977, cuando la abuela recibió a Emiliano, notó que el bebé -como seña particular- tenía una marquita en la oreja. Se la había imprimido su madre, mediante un alfiler, con la esperanza de reconocerlo el día que ella, de una vez por todas, fuera libre.

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